La Ciclovía Ferrocarril de Cuernavaca es una de las rutas más emblemáticas de la Ciudad de México. Aprovecha la vieja vía férrea que una vez conectó la capital con Morelos, para ofrecer un corredor ciclista que mezcla patrimonio, paisaje urbano y naturaleza, ideal para quienes buscan escaparse del asfalto cotidiano. A continuación, te cuento su historia, características, retos y cómo disfrutarla al máximo.
Historia y origen
La ciclovía fue inaugurada en 2004, transformando parte de la ruta del antiguo ferrocarril México–Cuernavaca en un espacio para bicis y peatones.
Su creación marcó un punto de inflexión en la relación de la ciudad con la bicicleta, al convertir una vía ferroviaria obsoleta en un parque lineal verde.
Trayecto y datos esenciales
Tiene alrededor de 60 kilómetros de largo.
Comienza en la alcaldía Miguel Hidalgo (el Deportivo Plan Sexenal) y se extiende hacia el sur, pasando por Álvaro Obregón, Magdalena Contreras y Tlalpan, hasta los límites con Morelos.
Recibe distintos usos: recreativo, deportivo, desplazamientos locales. No toda la ruta es pavimentada o igualmente cuidada. Algunas secciones cruzan zonas más urbanizadas, otras más rurales o de conservación.
Experiencia de ruta
El recorrido ofrece una transición visual y sensorial muy rica: desde áreas densamente pobladas hasta espacios naturales, vegetación, pueblos y panoramas del sur de la CDMX.
Hay tramos más exigentes, sobre todo al sur de la ciudad, con pendientes, cambios de terreno, puentes, terracería. Requiere buena condición física para ciertos tramos.
En muchos puntos es segura, pero hay avisos de motocicletas que invaden la ciclovía, especialmente en ciertas alcaldías, lo que representa un riesgo para los ciclistas y peatones.
Beneficios
1. Movilidad sustentable: fomenta el uso de la bicicleta como medio de transporte, reduciendo emisiones.
2. Espacio público recuperado: transforma infraestructura ferroviaria abandonada en corredor verde y espacio de esparcimiento.
3. Salud y deporte: sirve para quienes buscan actividad física, ya sea ciclismo recreativo o entrenamientos.
4. Conexión urbano-rural: permite a usuarios salir de la ciudad sin trasladarse en automóvil, disfrutando del paisaje.
Retos y áreas de mejora
Mantenimiento desigual: algunos tramos tienen buen asfalto, señalización y limpieza; otros están descuidados, con terracería, escombros o pocos servicios.
Seguridad: la invasión de motocicletas, la oscuridad o falta de iluminación en partes, y zonas poco transitadas. Necesita más supervisión y aplicación de sanciones.
Continuidad: aunque la vía recorre mucha distancia, no todas las secciones están conectadas de forma ideal, y al llegar al límite con Morelos, la ciclovía queda interrumpida.
Tips para recorrerla
Llevar agua, bloqueador solar y buen equipo (bicicleta adecuada, casco).
Salir temprano, especialmente para evitar tráfico, calor intenso o zonas menos seguras.
Evitar tramos en la noche si no están bien iluminados.
Ir acompañado, si es posible, sobre todo en secciones más rurales.
Revisar pronóstico del clima, ya que lluvias pueden afectar tramos de terracería.
Conclusión
La Ciclovía Ferrocarril de Cuernavaca no es sólo una ruta para bici, sino un puente entre el pasado y el presente: rescata parte de la historia ferroviaria del país, mientras apuesta por movilidad más sustentable, espacios públicos dignos y contacto con la naturaleza.
Para quienes viven en la Ciudad de México o la visitan, es una opción imperdible: tanto para una rodada tranquila de fin de semana, como para retos personales de resistencia o exploraciones de paisaje. Como toda infraestructura, tiene sus imperfecciones, pero su valor funcional, cultural y social la vuelve fundamental.










