El Desierto de los Leones es uno de los lugares más emblemáticos para el ciclismo en México. Ubicado en la frontera entre la Ciudad de México y el Estado de México, este parque nacional combina historia, naturaleza y un reto físico que atrae cada fin de semana a cientos de ciclistas de ruta y de montaña. Su mezcla de carreteras sombreadas, ascensos exigentes y paisajes boscosos lo convierten en un recorrido obligado para quienes buscan mejorar resistencia o simplemente disfrutar de un paseo inolvidable.
Un destino favorito de ciclistas
Diversas guías de ciclismo internacionales destacan al Desierto de los Leones como una de las rutas más recomendadas para entrenar en México, gracias a su altura, clima fresco y fama entre la comunidad ciclista. Se le considera un clásico por su ascenso continuo y su entorno natural privilegiado.
¿Cómo es la ruta?
La ruta tradicional inicia en la zona poniente de la Ciudad de México (Santa Fe, Las Águilas o la carretera vieja a Toluca). Dependiendo del punto de salida, el recorrido suele cubrir entre 12 y 25 kilómetros de ascenso constante, rodeado de bosque y curvas amplias.
Características principales
Tipo: Ruta / montaña ligera
Distancia variable: 20–55 km según punto de inicio
Altura máxima: ~3,000 msnm
Dificultad: Media–alta
Clima: Frío y húmedo, sobre todo en la cima
Superficie: Pavimento en buen estado y algunos tramos rústicos según variantes
El ascenso es constante pero manejable; no es explosivo, sino un reto progresivo que permite disfrutar del entorno. A medida que se avanza, el olor a pino, la neblina ligera y el sonido del bosque acompañan al ciclista hasta la entrada del convento del Desierto de los Leones.
Lo mejor del recorrido
🌲 Naturaleza en estado puro
El parque es una reserva natural protegida. Sus carreteras están rodeadas de árboles altos, flores silvestres y fauna local. Muchos ciclistas lo eligen como escape del ruido urbano y como ruta de entrenamiento respirando aire fresco.
🏰 Un final histórico: el exconvento
Al llegar a la cima se descubre el Exconvento del Desierto de los Leones, una joya arquitectónica del siglo XVII. Es habitual ver ciclistas tomando fotos, estirando y reponiendo energía en la explanada.
🚴 Reto físico ideal
Subir a 3,000 metros sobre el nivel del mar ayuda a mejorar potencia y resistencia. Por eso muchos equipos de ciclismo lo usan para preparación.
☕ Zona para comer y descansar
En la parte alta hay puestos de comida que venden café de olla, pan dulce, antojitos y bebidas calientes. Perfecto para recuperar energías antes del descenso.
Recomendaciones para ciclistas
Revisar frenos: el descenso es largo y puede ser rápido.
Llevar chaleco o rompevientos: arriba hace frío incluso en verano.
Usar luces: la neblina puede aparecer de repente.
Evitar horas de mucha afluencia: domingos por la mañana suele haber tráfico ciclista y automovilístico.
Hidratarse bien: la altura exige más esfuerzo.
¿Por qué esta ruta es única en México?
Pocos lugares combinan:
ascensos prolongados,
vistas boscosas,
historia colonial,
altura de 3,000 m,
cercanía a zonas urbanas.
Por eso el Desierto de los Leones se ha convertido en un punto de encuentro para ciclistas urbanos y de montaña, un espacio donde se entrena, se convive y se disfruta del ciclismo en un entorno natural de primer nivel.








